Después de la lluvia,
viene un frágil reposo.
Tiempo incierto.
El agua ha dejado de dar pasos sobre la tierra,
que ahora derretida,
se expande viva para ocupar otros sentidos.
Ensayo de un canto olvidado.
Olor a tierra húmeda, a hojarasca, olor a almendro…
En el jardín, nuestro gran jardín,
hay calma.
Falsa.
Su espesura,
sin importar que haya dejado de llover,
sólo da a luz grises.
Todo es sombrío.
Hojarasca…
Hojarasca…
Galería: Khôra
Agradecimiento especial: Ana María Garzón
Quito, 2019