Cacería en el campo de los caídos. Cero horas.

Grafito y acrílico sobre lienzo,

120 x 170 cm / 100 x 80 cm,

2019.

En Cacería en el campo de los caídos. 0 horas, el espectador activa la obra. Es un intento de reflejo con aquello representado en la pintura.

Por un lado, el público se ubica al mismo nivel de la máquina: un mecanismo de campanario sujeto por varias cuerdas que suben verticalmente hasta perderse fuera de cuadro. Desde su morfología, el espectador encuentra similitud en la mano colgada de un mono; pero mientras observa la obra, levanta su mirada y toma la misma pose de los cazadores; unos tigrillos que observan hacia arriba esperando la caída de su presa.